Extraído de: https://elpais.com/elpais/2017/10/12/opinion/1507824267_656058.html
Los sindicalistas alemanes quieren aprovechar la bonanza económica que atraviesa su país para permitirse lujos hasta hace no tanto implanteables. El todopoderoso IG Metall ha presentado esta semana una llamativa propuesta con vistas a la negociación de las condiciones en el sector en 2018. Exigen predeciblemente subidas salariales, pero sobre todo quieren trabajar menos. En concreto, quieren que los trabajadores puedan reducir su semana laboral a 28 horas, si así lo desean, durante un máximo de dos años. Con un desempleo que registra mínimos históricos y cercano al pleno empleo, lo que los trabajadores alemanes de verdad quieren, según el sindicato, es más tiempo libre.