jueves, 16 de junio de 2016

La factura humana de la crisis: Más de 10.000 parados sin horizonte


Lo dicen los medios de comunicación, la EPA, el SEPE,... la calle. El paro de larga duración se ha incrementado de forma alarmante durante estos años de recortes y empobrecimiento que derivan en el aumento de la exclusión social. La falsa recuperación de la que nos hablan mantiene el escenario de un elevado paro estructural maquillado con contratos precarios en su mayoría.

El Gobierno de Navarra ha mejorado la Renta de Inclusión Social, (si bien es cierto que los movimientos sociales mantienen una justificada visión crítica sobre algunos aspectos), para afrontar las situaciones de emergencia social, algo ineludible. Desde Banatu Taldea, entendemos que a través del reparto del empleo también se puede atajar el paro y la exclusión, de forma totalmente compatible con otras medidas como la nueva Renta Garantizada, el empleo protegido, etc.

Mientras se alarga la edad de jubilación a los 67 años, miles de jóvenes no pueden iniciarse en el trabajo y otros miles de mayores de 50-55 años no podrán terminar su vida laboral. Acortar la edad de jubilación sería, sin duda, una buena medida de reparto del trabajo.

Cuando, fruto de la avaricia patronal y con la complicidad de una parte de los trabajadores y trabajadoras, el volumen anual de horas extraordinarias registradas oficialmente en Navarra equivale a mil empleos, muchas plantillas padecen altos ritmos de trabajo, enfermedades profesionales, falta de tiempo para llevar a cabo otras actividades personales, familiares o sociales. Acabar con las horas extras sería un objetivo básico a la hora de avanzar en el reparto del empleo y en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras.

A la vez que las tareas de cuidados se acumulan en pocas manos, en manos de mujer, el trabajo asalariado se aleja y se precariza para las mujeres, quienes padecen más paro y más precariedad. Toda medida de reparto del trabajo contribuiría a repartir todas las tareas, equilibrando los tiempos para que todos podamos dedicarnos a los cuidados y todas tengamos opciones de un empleo.

No hablamos de quimeras, un descenso de la jornada no supone ningún colapso de la economía, ni mucho menos. En Suecia ya se han probado con éxito distintas experiencias de reducción de la jornada a 6 horas. También aquí, en nuestro entorno se están empezando a dar pasos sensatos y realistas hacia el reparto del trabajo. En SCPSA (Servicios de la Comarca de Pamplona), la plantilla y el Comité de empresa están proponiendo en la negociación colectiva medidas de reparto voluntario de la jornada para crear empleo.

Mejorar la Renta Garantizada, acortar la edad de jubilación, eliminar las horas extras, compartir los cuidados, ... , son opciones que favorecen la equidad social. El reparto de trabajo para crear empleo, impulsado por los y las trabajadoras y sus sindicatos, con el apoyo financiero de la Administración (por ejemplo: dentro de las políticas activas de empleo del SNE), incluso con una disminución asumible y voluntaria del salario, forma parte de la solución para tantas personas en paro sin horizonte.


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